Nombre común: Carpintero Real
Es una de las treinta especies de pájaros carpinteros que existen aquí, en la Argentina.
Se los ha observado estando solitarios, en pareja o acompañado de sus hijos en una diversidad bastante grande de hábitat como en los bosques bajos (vegetación con un estrato abierto o cerrado de leñosas de hasta 15 metros de altura); en pastizales (vegetación herbácea, principalmente gramíneas, de hasta un metro de altura, con más del 80 % del suelo cubierto y vegetación leñosa de más de medio de altura ausente o dispersa); en terrenos con escasa o nula cobertura vegetal, e inclusive en reservorios de agua dulce o salada, (tanto en lagos como en lagunas, sean permanentes o estacionales). Si bien se lo puede ver en poblados, no se alejan mucho de la seguridad que le dan las arboledas de parques y montes.
Si escuchas un repetitivo kip…kip… es que hay alguno en la cercanía.
Como todos los carpinteros, el carpintero real común tiene las patas cortas y robustas, con dos dedos orientados hacia adelante y dos hacia atrás, y se destaca por su forma de posarse en los troncos; sus largas y agudas uñas le permiten sujetarse en sitios verticales y con las plumas rígidas de su cola se asegura un tercer punto de apoyo.
El pico es un verdadero cincel que horada la madera en busca de insectos (larvas y adultos), a los que el ave captura con su larga lengua pegajosa. Si bien es más arbóreo que el carpintero campestre, no desprecia insectos terrícolas, como hormigas, por lo que es bastante común observarlo sobre el suelo buscando insectos.
Con una longitud de veintitrés centímetros, presenta una característica corona negra en la cabeza, nuca roja y cara blancuzca, con una línea malar (mejilla) roja en los machos adultos. Las hembras se distinguen por tener una línea malar negra y en el caso de los machos juveniles la línea malar es poco visible. Todos presentan una espalda barrada de negro y amarillo verdoso, garganta grisácea, pecho amarillento punteado de negro y el vientre más pálido con punteado más grueso, con una cola oscura y rígida.
Hacen su nido en los huecos de los árboles. Éste tiene una entrada circular de 8 cm de diámetro que comunica con un túnel vertical, de un os 50 cm de profundidad, donde, en el fondo, se depositan los huevos -que son ovoides y de color blanco- en número de 4 ó 5. Cada huevo mide 28 x 22 mm. Tanto la construcción del nido como la incubación de los huevos y la crianza de los pichones son realizadas por ambos padres.
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